Ayuntamiento de las Rozas de Valdearroyo

Patrimonio

Arquitectura religiosa: Entre las muestras arquitectónicas del municipio destaca la iglesia románica de San Julián, en Bustasur, consagrada en 1112, según aparece en el fuste de una de las columnas que sostienen el arco triunfal. El templo se articula en torno a una pequeña capilla de una sola nave con ábside semicircular y espadaña. Resalta la sillería del presbiterio y el ábside cubierto en su interior por una bóveda de horno. De comienzos del siglo XVI cabe mencionar la iglesia parroquial de Santa Juliana, en Elano, que conserva una bella portada manierista, mientras que su interior es de estilo gótico con bóveda de terceletes y combados. El retablo barroco está dedicado a San Martín. También en la localidad de Llano se encuentra la ermita del Avellanar, un edificio construido en el siglo XVIII.


Perteneciente al gótico rural destaca la iglesia parroquial de San Miguel, en Aguilera, que podría datar del siglo XIII, aunque su espadaña es una obra del siglo XVI. Resaltan en ella la cubierta de bóveda de cañón apuntado en el ábside que se abre a la nave por un arco triunfal.
En su interior se encuentra un notable retablo de mediados del siglo XVIII que contiene algunas tallas barrocas, todo ello con un marcado carácter popular.


En la localidad de Arroyo se encuentra la iglesia de Santa María, también perteneciente al estilo románico. Construida en una sola nave, está rematada por una espadaña de cronología posterior (siglo XVII). En el exterior se aprecian unos canecillos románicos, mientras que en su interior se conserva un arco triunfal apuntado del que destacan los capiteles. Una imagen muy conocida del municipio es la torre octogonal de sillería y tres alturas de la desaparecida iglesia parroquial de Villanueva que emerge en el pantano del Ebro. La pérdida de dicha iglesia fue paliada con la construcción en 1946 de una nueva en otra ubicación por parte de la Confederación Hidrográfica. Finalmente, la iglesia parroquial de Bimón aprovechó las portadas del antiguo templo del siglo XVI. En la portada interior dispone de relieves simbólicos en el friso enmarcados por un alfiz.


Arquitectura Civil: La construcción del pantano del Ebro anegó viviendas, ermitas e iglesias y, a modo de compensación, se produjo una gran actividad reconstructiva proyectada en su mayor parte por el arquitecto de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Regino Borobio, con el fin de que los nuevos edificios tuvieran la apariencia de antiguos.


Estos edificios estuvieron marcados, antes de la Guerra Civil, por el regionalismo, como la Casa Cuartel o las escuelas, ambos localizados en Arroyo. Finalizada la contienda, las reconstrucciones siguieron los dictámenes de la modernidad, algo que se aprecia en edificios como la Casa Consistorial de Las Rozas (1945).


Arqueología industrial: El pasado industrial y minero de Las Rozas se evidencia hoy en día a través de restos como los de La Ferrería de La Pendía, en Bustasur, o los del ferrocarril hullero de La Robla.


La Ferrería se fundó en 1765 con una concepción moderna en su diseño, cuyas carboneras incorporaban conceptos franceses y cuya producción llegó a alcanzar alrededor de 120 toneladas anuales en el siglo XVIII. En 1874 dicha ferrería fue transformada en un molino harinero. Otro ejemplo de arquitectura industrial lo constituyen los restos de la estación del ferrocarril hullero de La Robla, recuperada como posada ferroviaria.


Naturaleza


Recursos naturales: El paisaje natural de Las Rozas de Valdearroyo está marcado por la presencia del pantano del Ebro, que define todo el entorno, así como por la elevada altitud a la que se encuentra, aunque no presenta grandes desniveles, a excepción de los montes de La Cabaña de Tomasuco (1.082 m), Los Acebales (1.062 m), Peñastrosa (1.147 m) y Peñucal (1.057 m).
Las tierras emergidas muestran un perfil montañoso en el que se excava una profunda hoz por la que discurre el cauce del Ebro, renacido tras la presa.


Fauna y flora: El término municipal presenta un paisaje de transición entre el de montaña y el de la meseta.
En las laderas de los montes pueden encontrarse bosques con robles, hayas, acebos y abedules de cierta consideración, como por ejemplo los situados entre las localidades de Bimón y Llano.
Los montes cercanos a la ribera conservan robles como el de La Matía, en la localidad de Bimón, un ejemplar de 3,7 m de perímetro.


Los bosques caducifolios son sustituidos en algunos lugares por matorrales altos dominados por 'escobas' de flor amarilla (genistas floridas) y los piornos cantábricos.
Las riberas del embalse y del río Ebro son colonizadas por diversas especies de sauces y en las pequeñas charcas de la zona es posible localizar plantas insectívoras como las utrícula rías, características por sus flores amarillas espolonadas.


La península de Villasuso, también denominada de la Lastra, presenta rocas calcáreas que generan una morfología superficial de lapiaz sobre la que se asientan plantas como el enebro común, las jarillas perdigueras o las teucrias pirenaicas.
Entre los árboles alóctonos cultivados destacan también las tuyas gigantes de la finca de la Confederación Hidrográfica.


La fauna está caracterizada por la abundancia de aves acuáticas instaladas en torno al pantano que ha ocasionado el desarrollo de un excepcional ecosistema en el entorno.


El embalse tiene especies de aves acuáticas como el pato cuchara, el somormujo lavanco, la agachadiza, el ánade real, el zampullín cuellinegro y la cigüeña común, de la que en Campoo existe la mayor nidificación del cantábrico, así como también aves como el milano negro y la abubilla.
Otros animales que habitan en el entorno del pantano del Ebro son el pato, el cormorán grande, la garza real, el martín pescador y las carpas.


Ruta: Una de las rutas más frecuentadas por los visitantes es la que parte junto a la iglesia de Llano y cruza el puente sobre el embalse del Ebro, por encima del ferrocarril de La Robla, para adentrarse en un robledal y bajar a través del monte Cuestallomo.


El camino desemboca en una estrecha carretera por la que se baja hasta la localidad de Bustasur, desde donde se asciende hasta alcanzar el apeadero de Montesclaros, estación perteneciente al ferrocarril de La Robla.


Finalmente, se asciende por una pista asfaltada que conduce al Monasterio de Montesclaros, situado a 970 m de altitud, que alberga a la Virgen del mismo nombre, patrona de Campoo.


Ríos: El agua es un elemento fundamental en el paisaje de este municipio campurriano, gracias a la presencia del embalse, al río Ebro, así como a los numerosos arroyos que surcan su territorio. Tras su nacimiento en Fontibre, el curso del Ebro, principal río de Cantabria, se ve interrumpido por el pantano para atravesar a continuación los términos de Valdearroyo, Valdeprado del Río y Valderredible hasta internarse en unas hoces que tienen su prolongación en la provincia de Burgos.


Pero sin duda el paisaje natural del municipio está marcado por el embalse del Ebro, desde el que se regulan las aguas del río que le da nombre. Cuenta con una extensión de 6.500 hectáreas y 22 kilómetros de longitud.
El pantano se nutre no sólo de las aguas del río Ebro, sino también de las del Híjar y del Izarilla en su parte cántabra. Su construcción fue autorizada en el año 1921 de acuerdo al proyecto realizado en la década anterior por Lorenzo Pardo, aunque sucesivas paralizaciones del proyecto hicieron que las obras no se pudieron dar por concluidas hasta 1945. En 1947 se inundó la zona lo que convirtió un amplio terreno de pastos en un pequeño mar y, con ello, se produjo un cambio paisajístico y medioambiental drástico del entorno.


El embalse, uno de los mayores de España, fue inaugurado el 6 de agosto de 1952 por Francisco Franco y se declaró toda la zona Reserva Natural de aves acuáticas en 1987, por su riqueza ornitológica. En ella se localizan alrededor de cincuenta especies diferentes, que gozan de un régimen de protección que incluye también la prohibición de cazar.

 

Población


Población de derecho: 306 habitantes.
Superficie: 57,3 km2.
Núcleos de población: 8.
Capital: Las Rozas.
Partido judicial: Reinosa

 

El municipio de Las Rozas de Valdearroyo ha visto descender su población de forma constante a lo largo del siglo XX pasando de 2.000 habitantes registrados en 1900 a los 306 vecinos actuales.


Esta reducción en sus efectivos demográficos registró dos caídas acentuadas en la década de los 60 y 70 hasta alcanzar un mínimo histórico de 255 habitantes en 1991. A partir de esta fecha se produjo un cierto estancamiento de la población como consecuencia de la notable caída de la natalidad y el fuerte incremento de la mortalidad, como consecuencia del progresivo envejecimiento de su población y unos saldos vegetativos negativos.


Desde 1981 ha experimentado una pérdida de tan sólo el 4,7% en sus efectivos demográficos, en buena medida como fruto del cambio de signo de sus saldos migratorios, negativo hasta 1996 y positivo desde este año. El municipio refleja un perfil demográfico adulto-viejo, con una edad media de 49 años.

 

Pueblos


El municipio de Las Rozas de Valdearroyo está constituido por ocho pueblos:


Las Rozas: Es la capital municipal y se encuentra a 84 kilómetros de Santander y a 834 m de altitud. Su población la integran 33 habitantes.


La Aguilera: Situado a 3 kilómetros de la capital del municipio, tiene una altitud de 872 m y en su término viven 17 vecinos.


Arroyo: Este pueblo cuenta con un centenar de habitantes, dista 3 kilómetros de Las Rozas y se encuentra a 850 m de altitud. En esta localidad está ubicada la iglesia románica de Santa María y en ella se localiza también la presa del embalse.


Bimón: 22 habitantes tienen establecida su residencia en este núcleo situado a 6 kilómetros de Las Rozas. Su altitud es de 837 m.


Bustasur: Esta localidad dista 6 kilómetros de la capital municipal, Las Rozas, cuenta con 42 vecinos y está situado a 819 m de altitud. En ella se ubicó en los siglos XVIII y XIX La Ferrería de La Pendía, y también se localiza la manifestación del románico más interesante del municipio, la iglesia de San Julián, consagrada en el año 1112.


Llano: Pueblo situado a 4 kilómetros de Las Rozas y a 847 m de altitud. Este núcleo, que tiene en la actualidad 42 habitantes, alberga una iglesia del siglo XVI y la ermita del Avellanar, perteneciente al XVIII.


Renedo: Con tan sólo 13 habitantes, es la localidad menos poblada del municipio. Se encuentra a 3 kilómetros de la capital, Las Rozas, y a 839 m de altitud.


Villanueva: Se trata de la localidad más próxima a la capital del término, de la que dista tan sólo 1 kilómetro. Cuenta con 37 habitantes y tiene una altitud de 905 m.


Fiestas populares: El municipio festeja cuatro celebraciones, entre las que destacan San Bartolomé, en Bimón, y San Pedro Apóstol, en la localidad de La Aguilera:
San Bartolomé. Celebrada el 24 de agosto en la localidad de Bimón, es una de las romerías más tradicionales de toda la comarca de Campoo. Se desarrolla en un robledal.


Otras fiestas de interés local son las de San Mateo (21 de septiembre), San Lucas (18 de octubre) y San Pedro Apóstol (29 de junio), que se celebra en la localidad de La Aguilera y es uno de los festejos más importantes del municipio.


El ferrocarril de La Robla: Esta línea férrea fue inaugurada en 1894 con el fin de transportar la hulla desde Palencia y León a los altos hornos de Bilbao. Este ferrocarril hullero, con 340 kilómetros, es el tren de vía estrecha más largo de Europa Occidental, cruza tres comunidades autónomas y cinco provincias, de forma que su recorrido por Cantabria es de 38 kilómetros y cuatro estaciones: Mataporquera, Los
Carabeos, Montesclaros y Las Rozas.


En un principio se instalaron 284 kilómetros de vía entre La Robla y Valmaseda, tramo al que posteriormente se unieron los trabajos de prolongación de 28,5 kilómetros desde Valmaseda a Luchana (1902), una obra que se complementará con la construcción de una prolongación hasta el muelle y con la apertura, en 1911, del empalme de Irauregui para facilitar los accesos a la capital vizcaína.


En 1946 se unieron 28,2 kilómetros entre León y Matallana, aunque la mayor variante que sufrió el ferrocarril fue motivada por el embalse del Ebro, al que bordea durante 18 kilómetros, que se realizó en dos tramos y que se puso en servicio en 1949.
La puesta en marcha del tren hullero produjo un cambio sustancial en la actividad local al crear múltiples empleos relacionados con el ferrocarril.